SUSCRIBETE! ya somos mas de cien mil suscriptores!

sábado, 28 de febrero de 2026

Caratulas Brujas

 ¡Boo! 🎃

Prepárate para un viaje encantado por el lado más divertido y fantasmal de Halloween. Como escritor de cómics, novelas gráficas y literatura juvenil, te traigo un artículo que mezcla risas, magia y un toque de misterio… ¡con un gran “BOO” al final!


Halloween Boo: Una Fiesta de Sustos Adorables

Cada 31 de octubre, cuando el sol se esconde y la luna se asoma con cara de traviesa, comienza la celebración más espeluznantemente divertida del año: ¡Halloween! Pero no todo es terror… también hay ternura, dulces y personajes que te roban el corazón (y tal vez una galleta de calabaza).

Brujas con calcetas rayadas y gatos que ronronean en lunas

En nuestro universo de cómic-handmade-cartoon, las brujas no lanzan hechizos malvados. No, no. Ellas decoran carteles con estrellas, cocinan pociones de chocolate caliente y adoptan gatitos que duermen en lunas de colores pastel. ¿Quién dijo que lo mágico no podía ser adorable?

Pulpos disfrazados y dragoncitos con sombreros puntiagudos

Los amigos de nuestra bruja protagonista no se quedan atrás. Pulpo se disfraza de nube flotante y zorro lleva una capa que brilla en la oscuridad. Dragoncito, por supuesto, vuela repartiendo caramelos con su mochila de alas. Y cuando todos se reúnen… ¡la fiesta comienza!

El gran “BOO”

Pero cuidado… cuando el reloj marca la medianoche, todos gritan al unísono: “¡BOO!” No para asustar, sino para celebrar. Es el grito oficial de la alegría encantada. El “BOO” que une a brujas, gatitos, calabazas y estrellas en una sola historia de amistad y magia.

Halloween no es solo una noche de disfraces. Es una oportunidad para contar historias que brillan con ternura, humor y un toque de misterio. Así que este año, cuando escuches un “BOO” en la distancia… sonríe. Tal vez sea el comienzo de tu próxima aventura encantada.

La Profe Coquette

 



🌸 Introducción

En un aula donde los crayones hacen “paf-paf” al caer y las paredes saben guardar secretos, aparece ella: La Profe Coquette. Con su lazo brillante que parece tener vida propia y su agenda mágica que escribe sola, convierte cada día en un festival de risas, abrazos y ocurrencias.

No es una profe cualquiera: cuando un niño se equivoca, ella transforma el error en arcoíris; cuando alguien está triste, inventa un recreo chiquito en el corazón; y cuando la clase se aburre, ¡zas!, convierte las palabras en semillas que florecen en cuentos.

Así comienza esta aventura llena de ternura y carcajadas, donde aprender es tan divertido como inventar mundos nuevos. Porque en el universo de La Profe Coquette, la imaginación es la regla, la creatividad es la tarea, y la autenticidad… el superpoder más grande.


Capítulo 1:

“¡Qué hermoso dibujo! ¿Es un unicornio o una pizza?”

El aula de Inicial es un arcoíris en movimiento: crayones que ruedan como cochecitos, hojas que vuelan como mariposas, y risitas que llenan cada rincón.

Entra La Profe Coquette, con su lazo brillante que parece sonreír junto a ella y sus zapatillas coloridas que hacen “¡paf-paf!” como si marcaran el ritmo de una canción secreta.

Se acerca a una mesa y levanta un dibujo lleno de colores. Sus ojos brillan y dice con voz dulce: —“¡Qué hermoso dibujo! ¿Es un unicornio… o una pizza?”

Los niños la miran con inocencia. Uno responde muy serio: —“Es un unicornio que se esconde en una pizza, profe. Para que nadie lo encuentre.”

Otro agrega con entusiasmo: —“¡Y la pizza tiene alas! Porque quiere volar hasta la luna.”

La Profe Coquette sonríe con ternura, se lleva la mano al corazón y piensa que esas ideas son más mágicas que cualquier cuento. Su agenda coquette se abre sola y escribe: “Proyecto de la semana: inventar comidas con superpoderes.”

Los niños ya dibujan hamburguesas que cantan, helados que bailan y sopas que cuentan chistes. La Profe Coquette los observa con ternura infinita: sabe que enseñar es cuidar la imaginación como si fuera un jardín lleno de flores nuevas.

Así comienza la historia: con un unicornio escondido en una pizza, risas ingenuas y una profesora que convierte cada día en un abrazo de colores.

Capítulo 2:

“Vamos a respirar profundo… como dragones tranquilos.”

El aula parece un carnaval: crayones que ruedan como autos de carrera, niños que discuten quién tiene la mochila más brillante, y uno que insiste en que su borrador es un “queso mágico”.

La Profe Coquette, con su lazo radiante y zapatillas que hacen “¡paf-paf!” al caminar, levanta las manos como si fueran alas de mariposa y dice con voz suave: —“Campeones, vamos a respirar profundo… como dragones tranquilos.”

Los niños se quedan en silencio, sorprendidos. —“¿Dragones tranquilos? ¿No echan fuego?” —pregunta uno con ojos enormes. —“Sí, pero es un fuego suave, como una lucecita que calienta el corazón,” responde la profe con ternura.

Todos inflan sus mejillas y sueltan un “fuuuuuu” largo. El aula se llena de risas ingenuas:

  • Uno asegura que su dragón interior huele a galletas.
  • Otro dice que vio salir chispitas de colores.
  • Una niña insiste que su dragón respira arcoíris, pero solo los domingos.

La Profe Coquette sonríe, se lleva la mano al pecho y piensa que enseñar calma es también enseñar magia. Su agenda coquette se abre sola y escribe: “Ejercicio oficial: respirar como dragones que sueñan.”

El aula se transforma: los niños ya no corren como cohetes, ahora caminan despacito, como dragones que guardan secretos. Y en ese instante, la profesora sabe que la ternura también puede ser un superpoder.

 

 

 

Capítulo 3:

“¡Aplaudamos con las orejas!” (sí, lo intentan)

El aula está llena de emoción: los niños acaban de terminar sus dibujos mágicos y la Profe Coquette, con su lazo radiante y zapatillas que hacen “¡paf-paf!”, decide que es momento de celebrar.

Con una sonrisa que ilumina la sala, anuncia: —“¡Aplaudamos con las orejas!”

Los niños se miran confundidos. Uno se toca las orejas y pregunta: —“¿Pero… las orejas saben aplaudir?”

Otro niño, con total ingenuidad, mueve la cabeza de un lado a otro como si sus orejas fueran alas. Una niña se tapa las orejas y dice que escuchó un “plop-plop” dentro de su cabeza. Y el más pequeño asegura que sus orejas hacen “¡shhh!” porque son muy tímidas.

El aula se convierte en un festival de intentos adorables:

·         Un grupo inventa un “aplauso con las mejillas” que suena como besitos.

·         Otro decide que los pies también pueden aplaudir, golpeando el suelo como tambores.

·         Y uno más insiste en que su nariz quiere participar, aunque solo logra un estornudo.

La Profe Coquette ríe con ternura, se lleva la mano al corazón y aplaude con las manos, pero deja que los niños inventen sus propias versiones. Al final, todos coinciden: las orejas no hacen ruido, pero sí escuchan la alegría.

Su agenda coquette se abre sola y escribe: “Próxima misión: inventar nuevas formas de aplaudir — con la imaginación, con los sueños, con el corazón.”

El aula queda llena de risas suaves, como un aplauso invisible que solo los niños saben escuchar.

 

Capítulo 4:

“El mandil mágico de los secretos”

El aula está tranquila después de los aplausos con las orejas. Los niños se acomodan en sus mesas, pero todos saben que la Profe Coquette guarda algo especial en su mandil.

Con una sonrisa cómplice, ella acaricia el bolsillo polka-dot y dice: —“Este mandil tiene secretos… ¿quieren descubrirlos?”

Los niños abren los ojos como faroles. Uno susurra: —“Seguro guarda un dragón chiquito.” Otro responde con ingenuidad: —“No, es una nube que llueve caramelos.” Y la más pequeña asegura: —“¡Es un lápiz que dibuja sueños!”

La Profe Coquette mete la mano en el bolsillo y saca… ¡un puñado de stickers brillantes! Los niños aplauden con las manos, los pies y hasta con la nariz.

Pero el mandil no se queda quieto: cada vez que ella lo toca, aparece algo distinto. Una campanita que suena “ding-ding” como risa, un crayón que escribe corazones en el aire, y hasta una mini lupa que convierte las letras en mariposas.

Los niños ríen con ternura y se acercan, convencidos de que el mandil es un cofre mágico. La Profe Coquette sonríe y dice: —“El verdadero secreto no está en el bolsillo… está en su imaginación.”

La agenda coquette se abre sola y anota: “Mandil mágico = aula feliz. Proyecto: inventar bolsillos con poderes.”

El aula se llena de dibujos de bolsillos que guardan soles, estrellas y abrazos. Y así, entre risas ingenuas y sorpresas mágicas, la Profe Coquette demuestra que enseñar también es abrir puertas a lo inesperado.

 

 

Capítulo 5:

“Si te equivocas, no pasa nada… los crayones también se caen al suelo.”

El aula está llena de concentración. Los niños dibujan castillos, soles gigantes y gatos que parecen nubes. De pronto, un pequeño trazo se sale de la línea. El niño frunce el ceño y murmura: —“¡Me equivoqué!”

La Profe Coquette se acerca, con su lazo radiante y su sonrisa que calma tormentas. Se agacha y dice con voz suave: —“Si te equivocas, no pasa nada… los crayones también se caen al suelo.”

Los niños la miran sorprendidos. Uno suelta su crayón a propósito y exclama: —“¡Mira, profe, se cayó! Y sigue siendo un crayón feliz.”

Otro agrega con ingenuidad: —“Mi dibujo salió raro… pero ahora parece un monstruo simpático.”

El aula se llena de risas tiernas. Los errores se convierten en inventos:

·         Una línea torcida se transforma en un río mágico.

·         Un círculo mal hecho se convierte en un planeta nuevo.

·         Una mancha de color se vuelve un arcoíris escondido.

La Profe Coquette aplaude con ternura y dice: —“Los errores son caminos secretos hacia la imaginación.”

Su agenda coquette se abre sola y escribe: “Proyecto: inventar dibujos a partir de equivocaciones.”

Los niños comienzan a crear un mural de “errores mágicos”: manchas que sonríen, rayas que bailan y figuras que parecen cuentos nuevos. El aula se convierte en un lugar donde equivocarse es tan divertido como acertar.

Y así, entre crayones que ruedan y corazones que aprenden, la Profe Coquette enseña que la ternura también se dibuja con imperfecciones.

 

Capítulo 6:

“Un abrazo es como un recreo chiquito en el corazón.”

El aula está llena de colores, pero en una esquina un niño se encoge sobre su mesa. Su dibujo quedó manchado, el crayón se rompió, y la frustración le aprieta los ojos con lágrimas.

La Profe Coquette lo observa desde lejos. Sus zapatillas hacen “paf-paf” suaves mientras se acerca, y su lazo parece inclinarse con ternura. Se agacha, lo rodea con sus brazos y le susurra bajito: —“Un abrazo es como un recreo chiquito en el corazón.”

El niño suspira, como si soltara un peso invisible. Sus lágrimas se transforman en un respiro profundo, y su sonrisa tímida regresa poco a poco.

La profesora se levanta y habla al resto de la clase: —“A veces nos sentimos tristes o frustrados. Eso también es parte de aprender. Pero podemos calmarnos con un abrazo, con una respiración tranquila, o con una sonrisa compartida.”

Los niños la escuchan atentos. Uno pregunta ingenuo: —“¿Los abrazos tienen superpoderes?” —“Sí,” responde la profe con dulzura, “pueden curar corazones cansados y dar felicidad.”

Entonces comienza la práctica:

·         Un abrazo de amigos que ríen juntos.

·         Un abrazo de grupo que parece una montaña de ternura.

·         Un abrazo tímido que se convierte en un recreo secreto dentro del pecho.

La agenda coquette se abre sola y escribe: “Proyecto: repartir abrazos que calman y dan alegría.”

El aula se llena de pequeños corazones felices, como si cada abrazo hubiera sembrado una flor invisible. La Profe Coquette sonríe: sabe que enseñar emociones es tan importante como enseñar letras, porque los abrazos también escriben historias.

Capítulo 7:

“Hoy vamos a dibujar sonrisas… y pegarlas en la pared.”

La mañana empieza con un reto inesperado: la pared del aula está gris y aburrida. La Profe Coquette, con su lazo brillante y su mandil lleno de secretos, anuncia con entusiasmo: —“Hoy vamos a dibujar sonrisas… y pegarlas en la pared. ¡Así la pared también aprenderá a sonreír!”

Los niños se miran sorprendidos. Uno pregunta ingenuo: —“¿Las paredes tienen boca?” —“No, pero tienen corazón escondido,” responde la profe con ternura.

Comienza la misión:

·         Una niña dibuja una sonrisa que parece un arcoíris doblado.

·         Otro niño inventa una sonrisa con dientes de estrellas.

·         Uno más crea una sonrisa que se mueve, como si estuviera bailando salsa.

La pared se llena de sonrisas pegadas como ventanas mágicas. Cada dibujo parece abrir un portal a la alegría. Los niños ríen al ver que la pared ya no es gris: ahora respira colores y parece guiñarles un ojo.

La Profe Coquette se acerca al niño más callado y le dice bajito: —“Tu sonrisa también puede iluminar la pared.” El niño dibuja una sonrisa tímida, pequeñita, y al pegarla descubre que brilla más que todas.

La agenda coquette se abre sola y escribe: “Proyecto: convertir las paredes en espejos de felicidad.”

Al final, el aula se transforma en un mural vivo. Los niños sienten que cada sonrisa pegada es un recreo secreto guardado en el corazón. La Profe Coquette sonríe: sabe que enseñar también es pintar la alegría en los lugares donde nadie la espera.

Capítulo 8:

“Las palabras son semillas, si las cuidas… crecen cuentos”

El aula está distinta hoy. Los crayones descansan, los dibujos sonríen desde la pared, y los niños saben que este es su último día en Inicial. Mañana serán “grandes”, pasarán a primaria. Pero hoy, todavía son los campeones de la Profe Coquette.

Ella entra con su lazo brillante y una cajita pequeña en las manos. Sus zapatillas hacen “¡paf-paf!” suaves, como si marcaran el ritmo de una despedida alegre. Los niños la miran con ojos enormes, entre curiosidad y nostalgia.

—“Hoy quiero dejarles un regalo,” dice con voz dulce. “No es un juguete, ni un crayón… es algo que se guarda aquí.” Señala el corazón.

Abre la cajita y muestra tarjetas con palabras escritas en colores vivos: sol, amistad, abrazo, sueño, estrella. —“Las palabras son semillas. Si las cuidas… crecen cuentos.”

Los niños toman las tarjetas con emoción. Una niña recibe “estrella” y la convierte en un cuento sobre una estrella que baja a jugar en el recreo. Otro niño recibe “abrazo” y lo transforma en un puente invisible que une corazones. El más pequeño recibe “sueño” y crea una historia donde los sueños son globos que nunca se pinchan.

La Profe Coquette los escucha con ternura infinita. Sabe que mañana ya no estarán en su aula, pero cada palabra sembrada seguirá creciendo en ellos.

—“Cuando estén en primaria, cuando se sientan nerviosos o confundidos, recuerden esto: las palabras que inventan, los cuentos que crean, son su fuerza. La imaginación es su mejor amiga. La creatividad es su voz. Y la autenticidad… es su superpoder.”

Los niños la rodean en un abrazo gigante, como si quisieran guardar ese momento para siempre. La agenda coquette se abre sola y escribe: “Última misión: sembrar semillas de imaginación en cada corazón.”

La pared del aula, llena de sonrisas dibujadas, parece guiñarles un ojo. Los niños salen con sus mochilas, llevando en el pecho un recreo secreto y una semilla invisible.

La Profe Coquette se queda un instante mirando la sala vacía. Sonríe, porque sabe que cada palabra sembrada florecerá en cuentos nuevos, en risas futuras, en mundos que solo ellos podrán inventar.

Y así termina la primera gran aventura de La Profe Coquette: una profesora que convirtió su último día en un jardín de imaginación, creatividad y autenticidad.

🌟 Epílogo: "Las palabras que sembramos hoy serán los cuentos que nos acompañen mañana. Porque enseñar es plantar, y crecer es recordar que la ternura también tiene raíces."

 


viernes, 27 de febrero de 2026

Profesión: Profesora de Inicial

 

👩‍🏫 Profesión: ¡Profesora de Inicial!

Por una experta en abrazos, crayones y magia educativa



Si alguna vez has visto a una mujer con zapatillas coloridas, una agenda llena de stickers, y un lazo coquette que parece tener superpoderes… ¡probablemente era una profesora de inicial! No es solo una profesión, es una aventura diaria llena de risas, mocos, descubrimientos y canciones que se repiten más que los comerciales de televisión.


🌈 ¿Qué hace una profesora de inicial?

Todo. Absolutamente todo. Desde enseñar cómo se escribe la letra “A” hasta resolver conflictos diplomáticos por quién se sienta junto al peluche de la clase. Su día comienza con un saludo tipo “¡Hola, campeones!” y termina con una montaña de dibujos, crayones mordidos y abrazos espontáneos.

✨ Superpoderes secretos

  • Detectar tristeza a 10 metros (y curarla con un sticker de estrella).

  • Leer mentes infantiles: “Tú querías el color rojo, ¿verdad?”

  • Transformar una caja de cartón en un castillo medieval.

  • Saber quién hizo la travesura sin que nadie lo diga (¡ojo clínico!).

🎒 Accesorios de batalla

  • Mandil con bolsillo mágico (donde cabe desde plastilina hasta un dinosaurio de juguete).

  • Zapatillas mismatched que combinan con su energía.

  • Agenda coquette con frases como “Hoy aprendimos a compartir… más o menos”.

  • Crayón gigante, símbolo de autoridad y creatividad.

💬 Frases legendarias

  • “¡Qué hermoso dibujo! ¿Es un unicornio o una pizza?”

  • “Vamos a respirar profundo… como dragones tranquilos.”

  • “¡Aplaudamos con las orejas!” (sí, lo intentan).

💖 ¿Por qué es la mejor profesión del mundo?

Porque cada día es diferente. Porque los niños ven magia donde los adultos ven rutina. Porque enseñar a leer no es solo juntar letras, es abrir puertas a mundos imaginarios. Y porque, aunque nadie lo diga, ella es la primera heroína que muchos niños conocen.

miércoles, 25 de febrero de 2026

Las emociones

 

🌈 Las emociones: colores que viven dentro de nosotros

Imagina que dentro de ti hay una paleta mágica de colores. Cada emoción que sientes —alegría, tristeza, enojo, sorpresa, miedo, amor— es como un color que aparece, brilla, se mezcla y a veces se transforma. Las emociones no son buenas ni malas: son señales, mensajeras, compañeras que nos ayudan a entender el mundo y a nosotros mismos.


😄 Alegría: el sol que brilla en el pecho

La alegría aparece cuando algo nos hace sentir bien: una risa compartida, un logro, un abrazo. Nos da energía, nos hace saltar, cantar, bailar. Es como un color amarillo brillante que ilumina todo lo que toca.

😢 Tristeza: la lluvia que limpia

La tristeza llega cuando perdemos algo, cuando algo duele. Nos invita a parar, a reflexionar, a buscar consuelo. Aunque parezca gris, también tiene belleza: nos conecta con la empatía y nos permite valorar lo que amamos.

😡 Enojo: el fuego que quiere justicia

El enojo aparece cuando algo nos parece injusto o nos hiere. Es como un rojo intenso que nos empuja a defendernos o a cambiar lo que no está bien. Aprender a expresarlo sin herir es como aprender a usar el fuego para cocinar, no para quemar.

😱 Miedo: el guardián que nos protege

El miedo nos alerta cuando algo parece peligroso. Es como un azul oscuro que nos dice “¡cuidado!”. A veces nos paraliza, pero también nos ayuda a pensar antes de actuar. Cuando lo escuchamos con calma, se convierte en sabiduría.

😍 Amor: el lazo invisible

El amor es como un arcoíris que une corazones. Nos hace cuidar, compartir, confiar. Puede aparecer como ternura, como amistad, como pasión. Es la emoción que da sentido a todas las demás.


🤔 Sorpresa: el salto del corazón

La sorpresa es rápida, chispeante, como un confeti que explota. Nos despierta, nos hace reír o temblar. Puede ser buena o mala, pero siempre nos invita a mirar con nuevos ojos.

🎨 ¿Por qué es importante conocer nuestras emociones?

Porque cuando las entendemos, podemos dibujarlas, nombrarlas, compartirlas. Podemos decir “estoy triste” en vez de quedarnos callados. Podemos pedir ayuda, celebrar, perdonar, crear. Las emociones son como personajes de una historieta: cada una tiene su forma de hablar, de actuar, de enseñarnos algo.

BONUS

Emocion01

Emocion08

Emocion09

Emocion10

domingo, 22 de febrero de 2026

PROFESION:CHEF (2)

 

🍳 ¡Ser chef es una aventura deliciosa!

¿Alguna vez has visto a alguien con un gran gorro blanco, moviendo cucharas como si fueran varitas mágicas? ¡Ese es un chef! Los chefs no solo cocinan, también inventan, decoran, prueban, y a veces… ¡luchan contra masas rebeldes y salsas voladoras!

Un chef puede preparar desde una sopa que canta hasta una pizza con forma de corazón. Usan ingredientes como si fueran colores en una paleta: tomates rojos como rubíes, albahaca verde como hojas de selva, y harina blanca como nieve suave.


Pero ser chef no es solo cocinar. También se necesita:

  • Paciencia, cuando la masa decide no cooperar.

  • Creatividad, para convertir un pastel en una obra de arte.

  • Alegría, porque la comida sabe mejor cuando se hace con amor.

Y lo más importante: ¡los chefs hacen feliz a la gente con cada bocado!

🍕 Mini historieta: “La chef traviesa y la pizza voladora”


Viola, la chef más adorable del barrio, decidió preparar una pizza especial para el festival de corazones. Con su gorro bien puesto y su cuchara mágica en mano, comenzó a estirar la masa con esmero.

Pero… ¡la masa tenía otros planes!

—¡Ay, no! —gritó Viola mientras la masa se inflaba como globo y saltaba del bowl.


Corrió tras ella por toda la cocina. La masa se pegó al techo, se escondió en el horno, y hasta se disfrazó de tortilla.

Finalmente, Viola la atrapó con su espátula como si fuera una mariposa revoltosa.

—¡A ti te convierto en pizza con forma de corazón, quieras o no! —dijo entre risas.

Y así, con tomate, queso y mucho cariño, nació la pizza más divertida del festival… ¡con una mordida en la punta, cortesía de la masa traviesa!


sábado, 21 de febrero de 2026

Bordes

 

🌈 ¡Bordes con Personalidad!

Un artículo para niños curiosos y artistas creativos

¿Alguna vez has visto un borde que te hizo sonreír? ¡Los bordes no son solo líneas! Son los guardianes del espacio, los decoradores del papel, y los mejores amigos de los dibujos. Hoy te contaré por qué los bordes son tan fabulosos… ¡y cómo pueden tener su propia personalidad!


🎨 ¿Qué es un borde?

Un borde es como el marco de una ventana mágica. Rodea algo importante: una nota, una ilustración, una historia… ¡y lo hace brillar! Algunos bordes son rectos y serios, otros son ondulados y juguetones. Hay bordes con flores, con lápices, con corazoncitos, ¡y hasta con piratas!

🧠 Bordes que piensan

Imagina un borde científico: tiene tubos de ensayo, átomos y bombillas encendidas. Parece que está diciendo: “¡Aquí hay ideas brillantes!” O un borde escolar con mochilas, libros y manzanas que grita: “¡Es hora de aprender y jugar!”

🐾 Bordes con aventuras

¿Y qué tal un borde pirata? Con cofres del tesoro, barcos y bandanas, parece que el papel está a punto de zarpar. Un borde con tulipanes o claveles puede contar historias de jardines secretos y días soleados.

✏️ ¡Crea tu propio borde!

Tú puedes inventar bordes con lo que más te gusta: dinosaurios, estrellas, frutas, perritos, ¡lo que sea! Solo necesitas lápices de colores, imaginación y ganas de decorar. Cada borde que dibujas es como una firma secreta que dice: “Esto lo hice yo.”

Superhéroe en el cómic

 

El superhéroe en el cómic: una chispa de imaginación

En cada página de un cómic, hay una chispa que enciende la imaginación. Y muchas veces, esa chispa tiene capa, botas y una sonrisa valiente: es el superhéroe. Pero no hablamos solo de fuerza o poderes mágicos. El verdadero superhéroe en el cómic es aquel que transforma lo cotidiano en extraordinario.


Puede ser una niña que corre a salvar su perrito perdido, un niño que ayuda a sus amigos a cruzar un río imaginario, o incluso alguien que enfrenta sus miedos con una linterna y una historia divertida. En los cómics, los superhéroes no siempre vuelan, pero sí inspiran. Son valientes, curiosos, y sobre todo, muy humanos.

Los colores brillantes, las expresiones exageradas y los sonidos escritos como “¡ZAS!” o “¡WOW!” hacen que cada viñeta sea una aventura. Y cuando un niño abre un cómic y ve a un personaje que se parece a él —con su mochila, sus dudas, sus sueños— algo mágico ocurre: se siente capaz de cambiar el mundo, aunque sea solo por hoy.


Por eso, el superhéroe en el cómic no es solo un personaje. Es un espejo, una invitación a jugar, a imaginar, a crear. Y en ese juego, todos los niños pueden ser héroes. Basta con una historia, un lápiz, y muchas ganas de soñar.

Mini historieta: “¡Súper Sorpresa!”

Una tarde soleada, la pequeña superheroína Sofi caminaba por la plaza con su capa ondeando al viento. Había comprado un cómic nuevo, uno que prometía risas, aventuras y ¡muchos “¡ZAS!” y “¡BOOM!”!


Se sentó en su banco favorito, abrió la primera página… y ¡PUM! soltó una carcajada tan fuerte que los pajaritos se asustaron.

—¡Este cómic es divertidísimo! —exclamó Sofi, con los ojos brillando detrás de su máscara roja.

En la historia, un superhámster volador salvaba una torre de helados antes de que se derritiera. Sofi no podía parar de reír. Cada viñeta era más loca que la anterior: ¡el hámster usaba una capa hecha de servilletas y gritaba “¡Helado al rescate!”!

Sofi cerró el cómic con una sonrisa gigante.

—Ser superhéroe también es saber disfrutar de una buena historia —dijo, mientras guardaba el cómic en su mochila.

Y así, con el corazón contento y la imaginación encendida, Sofi siguió su camino, lista para su próxima aventura… o para leer otra página.